Juegos Olímpicos con el sello Romero

Es un orgullo ser el atleta con más participaciones olímpicas para Guatemala porque en la época en que yo disparaba era complicado por el poco apoyo que recibíamos. Era un esfuerzo propio llegar a competir en los Juegos.

Guardo las mejores memorias de los Juegos, las ceremonias de inauguración, el ambiente y la posibilidad que tuve de conocer a campeones olímpicos. En cada participación asumí la responsabilidad de competir por Guatemala. Me gustaba tanto el tiro y la competencia que siempre intente dar la cara y lo mejor de mí.

Por mi papá (Francisco Romero Portilla), que es español, empecé a tirar muy joven. En el Club de Caza, Tiro y Pesca fueron mis inicios. Mi papá fue un tirador de un nivel aceptable, a quien le costó mucho conseguir su clasificación. Disfrutamos cada momento en Moscú (coincidieron en Juegos Olímpicos de 1980).

El tiro me dejó disciplina, muchas alegrías y también me sirvió para demostrar que las metas se pueden cumplir. Como atleta me destaque por tener una técnica depurada, limpia y sencilla. En el tiro afecta la mente por eso hay que romper plato con plato sin complicaciones.

Mi mensaje para las nuevas generaciones es que le pongan atención y que se centran en el deporte (su hijo Santiago ya integra el equipo mayor) es que con empeño es posible ganar, porque en esta disciplina un buen día te permite vencer a cualquiera. Gracias a mi constancia y ganas de sobresalir pude participar en cinco Juegos.

En Guatemala hay tiradores de primer nivel como los hermanos Brol (Jean Pierre, Hebert y Enrique, dos de ellos clasificados a Juegos Olímpicos de Rio 2016) y en la medida en que se profesionalicen más, los resultados serán mejores.

Francisco Romero Arribas , especialista en skeet, con apariciones en los Juegos Olímpicos de  Montreal 1976, Moscú 1980, Los Ángeles 1984, Barcelona 1992 y Atlanta 1996 (junto con su hermano Juan Carlos).

*Columna invitada publicada en la edición del 1 de mayo del periódico Fedérate.