A la memoria de Teodoro Palacios Flores

Teodoro Palacios Flores nació el 7 de enero de 1939 en Livingston, Izabal. Y ese día empezó a forjar su leyenda… 

Su pasión era el fútbol, pero el atletismo se cruzó en su camino. Tenía talento. Y fue al final este deporte el que lo encumbró a la gloria. Practicó diversas disciplinas del atletismo, pero en el salto alto encontró su especialidad. Tras sus incontables triunfos (como atleta y como basquetbolista), uno de los recintos deportivos más importantes de la capital fue bautizado con su nombre, el hoy conocido como Gimnasio Teodo Palacios Flores ubicado en la Ciudad de los Deportes. 

Fue abanderado de la delegación nacional que participó en los Juegos Olímpicos de México 1968. Entre sus logros brillates en el Ciclo Olímpico se cuentan una medalla de plata en salto alto de los Juegos Panamericanos de Sao Paulo 1963. Además, fue medallista de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Caracas 1959, Kingston 1962, y San Juan 1966. Por más de 50 años mantuvo el récord nacional de salto alto (su especialidad) con 2.10 metros. 

Tuvo una niñez difícil. Apenas tenía 2 años cuando falleció su mamá, y a los 8 su abuela, quien lo cuidaba después de su mamá. Luego, una tía se hizo cargo de él, pero no tardó en empezar su propio camino, que incluyó trabajos como lustrador, panadero y lo que fuera que le diera un ingreso económico. 

En 1988 recibió la Orden del Quetzal; en 2013 recibió una condecoración de parte de la Asamblea General del Deporte y el Comité Ejecutivo de la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala, además de una pensión vitalicia. De vez en cuando, asistía como invitado a escuelas, donde daba charlas de motivación. 

A causa de una neumonía falleció el 17 de agosto de 2019. Falleció un hombre, pero nació una leyenda. Queda un legado que permanecerá intacto por generaciones. Quedan el recuerdo de una persona que luchó incansablemente en la vida y en el deporte, el héroe, la figura, el talento… Hasta pronto Teddy.