El tiro más certero de Waleska Soto

Por: Tokio 2020

Los Juegos Panamericanos de Lima 2019 siempre serán recordados por Waleska Soto. Gracias a esta competencia, la tiradora guatemalteca completará el próximo verano su sueño de estar en unos Juegos Olímpicos, los de Tokio 2020.

“Me clasifiqué en los Juegos Panamericanos de Lima y fue una sensación muy bonita. Era algo que había esperado durante toda mi vida. Me quedé corta en Toronto 2015 para poder clasificarme. Se dio la oportunidad en Lima y fue una experiencia increíble", cuenta para Tokyo2020.org.

Sin embargo, aunque llegue a ellos gracias al tiro, Soto tuvo un sueño anterior: participar en los Juegos de la mano del sóftbol. Practicó este deporte desde pequeña y llegó a la selección nacional.

"Siempre mantuve esa esperanza de ir a unos Juegos. Yo veía los Juegos Olímpicos y me llenaba muchísimo, siempre decía que yo quería estar ahí con el sóftbol, pero salió del programa. Pero se me presentó el tiro en 2004, cuando estaban los Juegos de Atenas. Y, cuando llegué al tiro, vi que me podía llevar a mi sueño que eran los Juegos Olímpicos. Cuando empecé en este deporte, siempre tuve esta meta de ir a unos Juegos Olímpicos. Estoy fascinada por poder cumplirlo", relata.

Su madre, su guía

De hecho, su sueño Olímpico de la mano del tiro se fue fraguando poco a poco. Muy poco a poco. En un principio, este deporte no le apasionaba, sino que era más bien idea de su madre que comenzara a practicarlo.

"Mi mamá es la que me indicó el camino al tiro. A ella es un deporte que le apasiona. Ella quería que lo practicara con ella. Y yo al principio no quería porque tenía mi enfoque en otro deporte. En mi cabeza no cabía hacer un deporte nuevo y dedicarle también mi cien por cien. La verdad que fue presión de mi mamá", dice entre risas.

"Gracias al sóftbol tuve una beca deportiva para Estados Unidos, y estando allá pude probar el tiro. Me quedé fascinada por el deporte y le fui agarrando el gusto. Se fueron dando los resultados y me quedé enganchada en el tiro", explica Soto, quien tomó una escopeta por primera vez en 2004, con 14 años. Tuvieron que pasar 10 para reencontrarse con este deporte en Estados Unidos. Ahora ha conseguido su sueño Olímpico con 30.

Cómo afrontar la COVID-19 como deportista

Es consciente de que la competencia en Tokio 2020 será feroz. Incluso más que en otras ocasiones. "Uno siempre quiere lo mejor. El mejor puesto, la medalla de oro. Pero estos Juegos van a ser muy intensos. Debido a esta pandemia, cada persona tiene más hambre de ganar, cada persona se está preparando más fuerte. Todo el mundo tiene un año más de preparación. Yo creo que la gente va a estar en su mejor nivel. Yo quiero dar lo mejor de mí, dar un buen resultado a Guatemala y, si no se puede estar en el podio, estar entre los diez primeros sería un buen resultado", expone la tiradora.

Ella está intentando integrar la situación actual en su vida con toda la normalidad que se pueda. Y sabe bien de lo que habla. Tiene una Maestría como psicóloga deportiva. "El deporte uno lo hace por pasión, porque le gusta. Hay atletas que se les han caído una competencia importancia, pero yo creo que lo más importante es aceptar la situación. Esto va a durar mucho tiempo y tenemos que aceptar la situación, adaptarnos. Si nos gusta hacer deporte, no podemos perder la motivación. Aparte de la actividad física, hay que mantenerse sano y eso es muy importante", dice la guatemalteca.

Es por esto que anima a todos aquellos que vivan en zonas donde la COVID-19 está en su máximo pico a seguir quedándose en casa. "La salud es más importante que cualquier cosa. Con un techo y comida en la mesa, quedarnos en casa es lo ideal. Pronto podremos salir a hacer lo que nos gusta, pero esto se queda en un segundo plano. Hay que acatar las disposiciones presidenciales en todo el mundo. Es importantísimo para seguir adelante", subraya.

Psicóloga deportiva

Por supuesto, la conjunción entre cuerpo y mente es vital para Waleska Soto... aunque no puede hacerlo todo ella misma. En este sentido, contar con otras perspectivas es importante.

"Me ayuda muchísimo en el deporte. Tengo las herramientas para poderlas llevar a práctica. Tengo un psicólogo deportivo, y a veces tenemos diferentes perspectivas. Al principio me costaba muchísimo porque yo quería implementar mis conocimientos, pero tuve que dejarlo a un lado y enfocarme con mi psicólogo deportivo. Me ha ayudado un montón", reconoce.

Esta combinación perfecta es sin duda una de las claves de su carrera, que por fin ha llegado al punto que ella tanto deseaba: los Juegos Olímpicos. Por mucho que haya que esperar un año más.